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martes, 10 de abril de 2012
Cold Spring
A una hora y poco en tren desde Grand Central Station y remontando en dirección norte el margen derecho del río Hudson se llega a Cold Spring.
Su arteria principal, Main Street, es la que aglutina toda la actividad comercial de esta pequeña y coqueta villa.
En esta calle se pueden encontrar tiendas de antigüedades...
...restaurantes...
...el desierto club de jóvenes republicanos...
...o la sede del periódico local (con lema centenario en la cabecera).
El centro histórico tiene otro de sus atractivos en varios y notables ejemplos de arquitectura del siglo XIX, caso de estas señoriales residencias.
No faltan tampoco las iglesias, que dan servicio a los diferentes credos cristianos de los locales.
Alejándonos un poco de su núcleo hay también otros puntos de interés en esta zona del condado de Putnam.
Está el espacio recreativo junto al Hudson...
...el colegio...
...el emblema del equipo de fútbol americano local...
...o el cementerio...
...que rivaliza en aspecto siniestro con esta laguna.
Los aficionados al senderismo tienen también a su alcance distintas rutas que parten desde su límite y se adentran ascendiendo en altura por el Hudson Highlands State Park.
Por momentos el tiempo parece haberse detenido en Cold Spring, sensación que este modelo de su parque automovilístico parece querer confirmar.
No hay prisas ni malos modos. Tan solo surge la polémica cuando les preguntan a los locales sobre los planes de cierta cadena de comida rápida de instalarse entre ellos. Ahí son rotundos en dejar claro su rechazo, que han manifestado incluso en forma de cartel que lucen varios establecimientos.
La perfección de la imágenes retenidas a lo largo de la jornada puede que alcancen su clímax en la puesta de sol sobre el horizonte del Hudson.
Con la caída de la noche reina la quietud en Cold Spring.
(Claro, que siempre puede sonar la alarma cuando uno menos se lo espera y en esta tierra hay que estar preparado para todo).
viernes, 18 de noviembre de 2011
Dutchess County
Rumbo norte, a dos horas en tren desde la neoyorquina Grand Central Station, se llega a (la mencionada en la entrada anterior) Poughkeepsie.
Además de última parada del trayecto es la ciudad más importante y puerta de entrada a lo que se conoce como Dutchess County.
Un condado muy verde y forestal, en la orilla este del río Hudson, al que también pertenece la villa de Millbrook, considerada una de las ciudades más ricas de todo el estado de Nueva York (Wikipedia dixit).
Su calle principal alberga un banco local, una tienda de antigüedades...
...y esta pequeña joya que no debe faltar en ningún pueblo americano que se precie como tal: un diner con solera.
No es lo más saludable a diario si uno le tiene aprecio a su circulación arterial, pero darse por una vez el capricho de un desayuno consistente en huevos (escalfados, revueltos, a la plancha, etc., según el gusto), salchichas, bacon, pancakes y café ilimitado en un lugar como éste, desde luego sabe a gloria.
Por tener, no le falta ni una gramola individual en la mesa con una selección de canciones tan añeja como el propio establecimiento (por cierto, ampliando la imagen además del track list hay un reflejo distorsionado del que suscribe).
Para deleite de los locales, este diner no es ejemplar único en la zona.
A unas pocas millas por carretera hay otro ejemplo.
Y si de hacer turismo alternativo o del misterio se trata, queda una última referencia de interés en Millbrook.
Esta antigua residencia femenina, abandonada desde hace tres décadas y con este tenebroso aspecto tan estupendo.
Ideal para cineastas en busca de localización para película-con-casa-encantada y aficionados en general al arte de captar psicofonías y/o ectoplasmas.
Además de última parada del trayecto es la ciudad más importante y puerta de entrada a lo que se conoce como Dutchess County.
Un condado muy verde y forestal, en la orilla este del río Hudson, al que también pertenece la villa de Millbrook, considerada una de las ciudades más ricas de todo el estado de Nueva York (Wikipedia dixit).
Su calle principal alberga un banco local, una tienda de antigüedades...
...y esta pequeña joya que no debe faltar en ningún pueblo americano que se precie como tal: un diner con solera.
No es lo más saludable a diario si uno le tiene aprecio a su circulación arterial, pero darse por una vez el capricho de un desayuno consistente en huevos (escalfados, revueltos, a la plancha, etc., según el gusto), salchichas, bacon, pancakes y café ilimitado en un lugar como éste, desde luego sabe a gloria.
Por tener, no le falta ni una gramola individual en la mesa con una selección de canciones tan añeja como el propio establecimiento (por cierto, ampliando la imagen además del track list hay un reflejo distorsionado del que suscribe).
Para deleite de los locales, este diner no es ejemplar único en la zona.
A unas pocas millas por carretera hay otro ejemplo.
Y si de hacer turismo alternativo o del misterio se trata, queda una última referencia de interés en Millbrook.
Esta antigua residencia femenina, abandonada desde hace tres décadas y con este tenebroso aspecto tan estupendo.
Ideal para cineastas en busca de localización para película-con-casa-encantada y aficionados en general al arte de captar psicofonías y/o ectoplasmas.
Poughkeepsie
"Have you ever been in Poughkeepsie?" le pregunta el agente policial encarnado por Gene Hackman en The French Connection a un delincuente de medio pelo.
Yo sí, señor Hackman.
Yo sí, señor Hackman.
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