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sábado, 30 de junio de 2012

Cyclone's 85th Birthday

La decana de las atracciones de Coney Island está de cumpleaños. 




El Cyclone, orgullo y patrimonio histórico de Brooklyn, cumple 85 años.


Y lo ha hecho con una jornada de fiesta en la que, durante los primeros 85 minutos de funcionamiento, el precio de la entrada ha sido el mismo que en sus comienzos: 25 centavos.


La iniciativa ha generado expectación y grandes colas.


El Cyclone es una de las últimas montañas rusas de madera que se construyeron en Estados Unidos.


Levantarla en 1927 costó 100.000 dólares.

Consta de seis giros de 180 grados, una decena de caídas (con porcentajes de hasta el 60 por ciento) y una distancia total de 914 metros.


El minuto y 50 segundos que dura lo disfrutan unos 250.000 temerarios al año.

Y el viaje merece la pena.









Tal es su impacto que no es de extrañar que el más célebre episodio documentado por la prensa que se le atribuye es haber devuelto el habla a un mudo.


Adrenalina, desde luego, se suelta por un tubo.

domingo, 10 de julio de 2011

Brighton Beach

Little Odessa o Little Russia son otros de los sobrenombres con los que familiarmente se conoce a este vecindario, continuación de Coney Island, y que igualmente combina playa y ciudad en una misma área.


Aunque aquí con una particularidad: abrumadoramente está habitada por población de origen ruso y de otras ex repúblicas soviéticas.

Por ello, el alfabeto cirílico es el más utilizado a la hora de anunciar negocios, ofertas de supermercado o eventos de cualquier tipo.





Además de recorrer el pintoresco entorno, los restaurantes rusos más auténticos de todo Nueva York están en estas calles.

Pero si es pronto para comer, la otra opción es dejarse seducir por algún bollo típico.


Recomendable para los que quieran ampliar horizontes reposteros.

miércoles, 6 de julio de 2011

Coney Island

La playa más popular de Brooklyn es Coney Island.


Comunicada por varias líneas de metro que tienen aquí su última parada, es la opción más asequible y cercana para pasar un día playero.


Aunque si para ello se elige un 4 de julio, puede que encontrar un palmo de arena libre cerca de la orilla se convierta en una misión casi imposible.





Pero no es solo el agua lo que atrae aquí a tanta gente.

El otro atractivo es su vetusto y algo decadente parque de atracciones.




Aparte de las atracciones clásicas (noria, montañas rusas, gusano loco, tren de la bruja, tómbolas)...








...tiene otros entretenimientos más bizarros, como el espectáculo de freaks, donde pululan especímenes con habilidades de dudoso gusto.




Y si uno se da una vuelta por sus alrededores, se puede encontrar con algún otro personaje excéntrico en busca de la popularidad perdida.

Como el luchador de wrestling que acompañaba a Ted Dibiase, el "hombre del millón de dólares" (los incondicionales de la WWF cuando lo narraba Héctor del Mar seguro que se acuerdan).


El hambre aquí tampoco tiene mucho recorrido.

Numerosos puestos y locales ofrecen sus especialidades para los amantes de la cómida rápida.






La sed se puede calmar en alguna terraza con vistas al mar.



Y para los más andadores, hay un largo paseo de madera que recorrer viendo desde la lejanía atracciones y bañistas.


También se encuentra aquí al acuario de Nueva York.



Y si se sigue caminando en dirección este se llega al cabo de un rato a Brighton Beach, donde el inglés comparte protagonismo con otro idioma.

Pero esto queda ya para la próxima entrada de blog.